Durazno con cáscara, fuente de fibra, vitaminas y antioxidantes dentro de una alimentación saludable
Durazno con cáscara, una forma sencilla de aprovechar sus nutrientes

Durazno con cáscara, una forma sencilla de aprovechar sus nutrientes

El durazno puede ofrecer mucho más que un sabor dulce y refrescante. En Uruguay, especialistas en nutrición destacan su contenido de agua, fibra, vitaminas y antioxidantes. Consumirlo fresco y correctamente lavado permite aprovechar mejor varios de estos componentes.

Una pieza mediana aporta aproximadamente entre 55 y 60 calorías. También contiene vitaminas A y C, además de potasio, fósforo y magnesio. Su composición permite incorporarlo fácilmente dentro de una alimentación variada, sin necesidad de atribuirle propiedades extraordinarias.

Durazno con cáscara para aprovechar su fibra

La nutricionista Andrea Martínez recomienda consumir esta fruta con cáscara siempre que se lave correctamente. La piel concentra parte de la fibra y algunos compuestos antioxidantes. Además, la fibra participa en el funcionamiento habitual del intestino y puede favorecer un tránsito intestinal regular.

Asimismo, el durazno contiene vitamina C, polifenoles y carotenoides. La vitamina C interviene en la formación normal de colágeno y contribuye al funcionamiento del sistema inmunitario. Sin embargo, comer durazno por sí solo no previene enfermedades ni produce cambios inmediatos en la piel.

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Fresco o en conserva, qué conviene elegir

El durazno en conserva también puede aportar nutrientes. Un estudio comparativo encontró que determinadas variedades enlatadas conservaban niveles nutricionales comparables con la fruta fresca en varios componentes analizados.

Por otro lado, la presentación importa. Las conservas en almíbar pueden aportar considerablemente más calorías y azúcares que la fruta fresca. Elegir versiones conservadas en jugo o con menos azúcares añadidos puede marcar una diferencia; También conviene recordar que ninguna presentación resulta ideal para todas las personas. Las necesidades individuales, el resto de la alimentación y posibles alergias deben considerarse al elegir.

Una taza de durazno fresco en rebanadas aporta unas 73 calorías. La misma cantidad en conserva con almíbar espeso puede alcanzar aproximadamente 194 calorías, una diferencia relacionada principalmente con el líquido azucarado utilizado para conservarlo.

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