Huevo y cerebro relacionados mediante nutrientes como colina y luteína
Huevo en el desayuno, una opción nutritiva para el cerebro

Huevo en el desayuno, una opción nutritiva para el cerebro

El huevo es uno de los alimentos más habituales del desayuno y destaca por concentrar nutrientes importantes. Especialistas en Estados Unidos explican que consumirlo regularmente puede contribuir al funcionamiento cerebral, siempre dentro de una alimentación variada.

Entre sus nutrientes aparecen colina, luteína, zeaxantina y ácidos grasos omega 3. La combinación resulta especialmente interesante porque interviene en funciones relacionadas con la memoria, el aprendizaje y la protección de las células.

Huevo y cerebro, una combinación nutritiva

La colina ocupa un lugar importante. El cerebro la utiliza para producir acetilcolina, un neurotransmisor relacionado con la memoria, la concentración y el aprendizaje. Además, participa en procesos necesarios para conservar el funcionamiento del sistema nervioso.

El huevo también aporta luteína y zeaxantina. Estos antioxidantes pueden contribuir a proteger los tejidos frente al estrés oxidativo. Asimismo, contiene triptófano, un aminoácido que el organismo utiliza para producir serotonina.

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No conviene eliminar siempre la yema

Quienes buscan aprovechar los nutrientes del huevo deben prestar atención a la yema. El neurólogo Alexander Zubkov explica que allí se concentran nutrientes como colina, luteína y DHA. Eliminarla significa dejar fuera parte del valor nutricional del alimento.

Por otro lado, comer huevo no sustituye una alimentación equilibrada. La especialista Lona Sandon recomienda combinarlo con alimentos como verduras, frutos secos y cereales integrales para favorecer la salud general y cerebral; También importa la preparación. Cocinarlo hervido, escalfado o con poca grasa permite evitar cantidades innecesarias de grasas saturadas procedentes de otros ingredientes.

Sandon señala que incluso algunas personas con enfermedad cardiovascular o riesgo elevado pueden consumir entre uno y tres huevos semanales. Sin embargo, las necesidades individuales deben valorarse con un profesional sanitario.

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