Aceite de oliva virgen extra servido junto a alimentos frescos de la dieta mediterránea
Aceite de oliva: una grasa saludable para tu dieta

Aceite de oliva: una grasa saludable para tu dieta

El aceite de oliva virgen extra es uno de los ingredientes más representativos de la dieta mediterránea y también uno de los que más interés despierta cuando hablamos de salud cardiovascular. El cardiólogo Aurelio Rojas ha vuelto a poner este alimento sobre la mesa al destacar su consumo dentro de una alimentación saludable.

La recomendación tiene respaldo en años de investigación sobre los patrones de alimentación mediterráneos. Sin embargo, es importante entender el mensaje correctamente: el aceite de oliva virgen extra puede formar parte de una dieta beneficiosa para el corazón, pero no funciona como un medicamento ni compensa por sí solo otros hábitos poco saludables.

¿Qué tiene de especial el aceite de oliva?

Una de sus características principales es su contenido de grasas insaturadas. Este tipo de grasa puede utilizarse para sustituir fuentes con mayor contenido de grasas saturadas, como mantequilla y algunas grasas de origen animal.

Harvard T.H. Chan School of Public Health señala que el aceite de oliva ocupa un lugar destacado en el patrón mediterráneo y que las dietas de este tipo se relacionan con una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares. En el conocido estudio PREDIMED, una alimentación mediterránea complementada con aceite de oliva virgen extra o frutos secos redujo la aparición de eventos cardiovasculares importantes entre personas con alto riesgo.

El beneficio, no obstante, debe interpretarse dentro del conjunto de la dieta. Una alimentación mediterránea también incluye abundantes verduras, frutas, legumbres, cereales integrales y frutos secos, además de pescado y cantidades más moderadas de otros alimentos.

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Puede ser más útil cuando sustituye otras grasas

Agregar aceite de oliva a cualquier comida sin modificar nada más no necesariamente ofrece los mismos resultados. Una estrategia más razonable consiste en utilizarlo en sustitución de grasas como mantequilla, manteca u otras fuentes ricas en grasas saturadas.

Un amplio estudio observacional dirigido por investigadores de Harvard encontró que un mayor consumo de aceite de oliva se asociaba con un menor riesgo de mortalidad, incluida la relacionada con enfermedades cardiovasculares. Los investigadores también observaron resultados favorables cuando el aceite de oliva reemplazaba determinadas grasas de origen animal.

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