Elegir grasas buenas y grasas malas de forma correcta puede marcar una gran diferencia en la salud. En Argentina, como en muchos otros países, los especialistas insisten en que no todas las grasas tienen el mismo efecto en el organismo. Algunas son indispensables para el buen funcionamiento del cuerpo, mientras que otras conviene consumirlas con moderación.
Una alimentación equilibrada incluye grasas saludables porque aportan energía, ayudan a absorber vitaminas y participan en la formación de células. Además, favorecen el funcionamiento del cerebro y del sistema cardiovascular cuando forman parte de una dieta variada.
Grasas buenas y grasas malas en la alimentación diaria
Las llamadas grasas saludables se encuentran en alimentos como el aceite de oliva, el aguacate, los frutos secos, las semillas y los pescados ricos en omega 3, como el salmón o las sardinas. Asimismo, estos alimentos pueden contribuir a mantener niveles adecuados de colesterol cuando sustituyen a las grasas saturadas.
Por otro lado, las grasas saturadas aparecen en productos como embutidos, mantequilla, cortes de carne con alto contenido graso y algunos alimentos ultraprocesados. También existen las grasas trans, presentes en ciertos productos industrializados, que diferentes organismos de salud recomiendan limitar al máximo por su impacto negativo sobre la salud cardiovascular.
Pequeños cambios diarios pueden ofrecer beneficios importantes. Cocinar con aceites vegetales, incluir pescado varias veces por semana y consumir un puñado de frutos secos sin sal son alternativas sencillas. De igual manera, revisar las etiquetas ayuda a identificar productos con aceites parcialmente hidrogenados o exceso de grasas saturadas; Además, reemplazar frituras frecuentes por preparaciones al horno, al vapor o a la plancha permite reducir el consumo de grasas menos saludables sin sacrificar el sabor.
Si este artículo te está gustando, podrías leer: La espuma de la cerveza ayuda a conservar su sabor