El aumento de temperatura en México obliga a prestar más atención a los alimentos que llegan a la mesa. La carne puede perder frescura rápidamente cuando no se almacena de forma correcta, especialmente durante los meses más calurosos. Por eso conviene revisar algunos detalles antes de comprarla y cocinarla en casa.
Elegir carne en buen estado ayuda a prevenir molestias digestivas y enfermedades transmitidas por alimentos. Además, una buena selección mejora el sabor y la calidad de las comidas diarias. También permite aprovechar mejor el dinero al evitar productos que se deterioran antes de tiempo.
¿Cómo reconocer carne fresca?
La carne fresca suele tener un color uniforme y un olor suave. En el caso de la res, el tono rojo brillante es una señal positiva. El pollo debe lucir rosado y sin manchas grises. Asimismo, la textura debe sentirse firme y ligeramente húmeda, nunca pegajosa.
Otro punto importante es revisar la temperatura del establecimiento. Los refrigeradores deben mantenerse fríos y limpios. En consecuencia, comprar en sitios con buena higiene reduce riesgos para toda la familia. También se recomienda llevar una bolsa térmica si el trayecto a casa es largo.
Guardar la carne en refrigeración apenas se llegue a casa ayuda a conservar su calidad. Del mismo modo, separar carnes crudas de frutas y verduras evita contaminación cruzada. Cocinar bien cada pieza también disminuye la presencia de bacterias peligrosas; En México, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria recuerda que el calor acelera el crecimiento bacteriano cuando los alimentos permanecen más de dos horas fuera del refrigerador.
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