Nutrición parenteral en entorno hospitalario neonatal con enfoque en prevención de daño hepático.
Avances buscan prevenir daño hepático por nutrición parenteral

Avances buscan prevenir daño hepático por nutrición parenteral

La nutrición parenteral es un recurso indispensable para recién nacidos prematuros y pacientes que no pueden alimentarse por vía digestiva. Este soporte intravenoso permite cubrir requerimientos vitales de energía y nutrientes, aunque su uso prolongado puede generar complicaciones hepáticas que hoy concentran la atención de la investigación médica en Estados Unidos.

En hospitales y unidades neonatales, la enfermedad hepática asociada a la nutrición parenteral representa uno de los principales riesgos clínicos. Esta condición aparece cuando el hígado enfrenta dificultades para procesar los componentes de las soluciones intravenosas, lo que puede provocar inflamación progresiva y afectar el crecimiento y la recuperación del paciente. Por ello, la búsqueda de fórmulas más seguras se ha vuelto prioritaria.

Nutrición parenteral y nuevas líneas de investigación

Investigadores del Baylor College of Medicine reportaron avances relevantes a finales de 2025 tras evaluar emulsiones lipídicas de nueva generación. El estudio utilizó modelos biológicos comparables a recién nacidos prematuros para analizar cómo distintas formulaciones influyen en el hígado cuando el flujo biliar se encuentra comprometido. Los resultados mostraron mejoras en el crecimiento frente a emulsiones tradicionales basadas en soya, aunque la protección hepática no fue completa.

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Estos hallazgos confirman que la composición de los lípidos intravenosos influye de forma directa en la salud hepática. Asimismo, abren la puerta a estrategias combinadas que incluyan ajustes nutricionales y nuevas intervenciones médicas para reducir el daño a largo plazo, sin renunciar a los beneficios del soporte parenteral.

Datos clínicos recientes indican que hasta la mitad de los lactantes que reciben nutrición parenteral prolongada pueden desarrollar alteraciones hepáticas. Este escenario refuerza la importancia de continuar investigando soluciones más seguras, con impacto directo en la supervivencia y calidad de vida de pacientes vulnerables.

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