Alimentarse bien durante el embarazo no es suficiente. Para proteger la salud materna, la nutrición adecuada debe empezar incluso antes de que una mujer sepa que está embarazada. En México, donde la mortalidad materna aún representa un reto de salud pública, adoptar una alimentación saludable antes, durante y después del embarazo puede hacer la diferencia entre una gestación segura y una con complicaciones.
Una dieta rica en frutas, verduras, leguminosas, cereales integrales y fuentes de proteína magra no solo fortalece el sistema inmunológico, sino que prepara al cuerpo para los grandes cambios que implica gestar una nueva vida. Además, el acceso a servicios de salud que incluyan orientación nutricional especializada es clave, sobre todo en comunidades marginadas donde la desnutrición y la anemia siguen siendo comunes.
Nutrición materna: para una gestación segura
La Organización Panamericana de la Salud recomienda que las mujeres en edad fértil tengan una alimentación suficiente en hierro, calcio, ácido fólico y vitamina A, nutrientes esenciales para prevenir malformaciones en el feto y riesgos para la madre. Esto es especialmente importante porque muchas mujeres no descubren que están embarazadas hasta semanas después, cuando ya se han formado estructuras clave en el desarrollo del bebé.
En consecuencia, la salud materna debe verse como una responsabilidad colectiva. Esto incluye políticas públicas que aseguren acceso a alimentos saludables, campañas educativas que promuevan buenos hábitos alimenticios y atención médica con enfoque preventivo.
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