El salmón ha ganado un lugar privilegiado en muchas mesas en España. No solo por su sabor suave y versatilidad en la cocina, sino porque es uno de los alimentos más ricos en grasas omega-3, un tipo de grasa saludable que el cuerpo no puede producir por sí solo. Estos ácidos grasos son fundamentales para el bienestar cardiovascular, cerebral y visual. Incluir salmón en la dieta, al menos una vez por semana, puede aportar beneficios reales y sostenibles.
Además, el salmón contiene proteína de alta calidad, vitamina D y antioxidantes como el selenio, lo que lo convierte en una opción muy completa. Aunque otros pescados azules también aportan omega-3, el salmón destaca por tener una mayor cantidad de EPA y DHA, dos tipos clave de estos ácidos que están vinculados a una mejor salud del corazón y reducción de la inflamación.
¿Cómo elegir y preparar salmón para conservar sus beneficios?
Para obtener el máximo provecho del omega-3, es importante elegir bien el tipo de salmón. Las versiones salvajes suelen tener un perfil nutricional más favorable, aunque el de crianza también es una buena fuente. En España, gran parte del salmón que encontramos en supermercados proviene de Noruega o Escocia, con estándares de calidad bastante controlados.
Al cocinarlo, se recomienda optar por métodos suaves como al vapor, a la plancha o al horno. Freírlo en exceso puede reducir el valor nutricional y aumentar las grasas menos saludables. Acompañarlo con verduras al vapor o ensaladas frescas convierte cualquier comida en un plato equilibrado y delicioso.
En personas con factores de riesgo cardiovascular, los omega-3 han mostrado efectos positivos, aunque siempre deben ser parte de un enfoque integral y no un sustituto de tratamientos médicos. La clave está en la constancia y en elegir opciones saludables a diario.
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