El clima comienza a cambiar en México y con él llegan los típicos estornudos, garganta irritada y la necesidad de abrigarse bien. Aunque no existe una fórmula mágica para evitar los resfriados, consumir frutas ricas en vitamina C puede hacer una gran diferencia. Este nutriente no solo ayuda a reforzar el sistema inmune, también favorece la producción de colágeno, mejora la absorción de hierro y actúa como antioxidante natural.
En lugar de recurrir solo a suplementos, incluir frutas frescas en la dieta diaria es una forma natural y deliciosa de cuidarse. Lo mejor es que muchas de ellas son económicas, fáciles de conseguir y pueden integrarse en licuados, ensaladas o como snacks.
Las frutas con más vitamina C que no pueden faltar en tu cocina
El kiwi encabeza la lista. Esta fruta pequeña y verde aporta más del 200% de la vitamina C recomendada por día en solo una pieza. Además, contiene fibra, potasio y antioxidantes. La guayaba es otro tesoro local: media taza proporciona cerca de 190 mg de vitamina C, el triple que una naranja, y suele estar disponible durante todo el año.
También destacan las fresas, con unos 60 mg por taza, perfectas para el desayuno o como colación saludable. Las naranjas, aunque más conocidas, siguen siendo una fuente confiable, con alrededor de 70 mg por unidad mediana. Y si buscas algo más exótico, la papaya aporta cerca de 88 mg por taza y favorece la digestión gracias a sus enzimas naturales.
La vitamina C ayuda al cuerpo a crear glóbulos blancos, que son los encargados de defendernos de virus y bacterias. Aunque no previene por completo los resfriados, puede reducir su duración y aliviar síntomas leves.
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