Detrás de cada cucharada de chía o puñado de maní que consumimos, hay historias de campo, innovación y crecimiento. En Paraguay, estos superalimentos no solo son parte de la mesa diaria, sino que también están liderando un movimiento económico que apuesta por la salud y el desarrollo sostenible. Con una producción que destaca a nivel mundial, el país se posiciona como un actor clave en el mercado internacional de alimentos funcionales.
Un motor agrícola con visión nutricional
La chía paraguaya es reconocida por su calidad y alto contenido de omega-3, antioxidantes y fibra. Actualmente, Paraguay encabeza la lista de exportadores de este grano, con más de 22 mil toneladas comercializadas en lo que va del año, según datos del Ministerio de Industria y Comercio (MIC). Además, el maní, rico en proteínas y grasas saludables, ha empezado a ganar terreno gracias a inversiones privadas que apuntan a convertirlo en un nuevo pilar del agro paraguayo.
Estas semillas, aunque pequeñas, tienen un gran impacto. Su perfil nutricional las convierte en aliadas para la salud cardiovascular, la digestión y la saciedad. De igual manera, su versatilidad permite incorporarlas fácilmente a ensaladas, yogures, panes o smoothies, sin complicaciones ni cambios drásticos en la dieta diaria.
Más allá de sus beneficios individuales, el crecimiento de estos cultivos representa una oportunidad doble: promover la alimentación saludable y fortalecer economías regionales. El auge de la chía y el maní paraguayos ha despertado el interés de consumidores y empresas en América y Europa, consolidando al país como un referente de productos naturales de alta calidad.
Este tema puede interesarte: Chile será el epicentro global de la avena
