Patatas fritas con salsa de tomate como opción de consumo moderado y equilibrado
¿Qué pasa si comes papas fritas todos los días?

¿Qué pasa si comes papas fritas todos los días?

En España, las papas fritas son una tentación casi diaria. Ya sea como acompañamiento, aperitivo o incluso cena rápida, pocos alimentos resultan tan populares y tan controvertidos. La buena noticia es que comerlas no es necesariamente sinónimo de descuidar la salud, siempre que se tomen ciertas precauciones. Así lo explica un nutricionista, quien aclara que, aunque no son lo ideal, tampoco son el “enemigo público número uno” si se consumen con sentido común.

Las papas fritas, al ser ricas en grasas saturadas y con alto contenido calórico, pueden promover procesos inflamatorios y oxidativos en el cuerpo si se comen en exceso.

La clave está en cómo y con qué se comen

El nutricionista aclara que su impacto negativo puede moderarse si se acompañan de alimentos ricos en antioxidantes, como el tomate. De hecho, combinarlas con kétchup o salsa de tomate natural puede ayudar a neutralizar parte del estrés oxidativo que provocan.

Además, es fundamental cuidar la frecuencia y la forma de cocción. Prepararlas en casa, usando aceite de oliva y evitando reutilizar el aceite, es muy distinto a consumirlas ultraprocesadas o de cadenas de comida rápida. También es útil acompañarlas con vegetales frescos, que aportan fibra y micronutrientes.

No necesariamente. Según el especialista, el verdadero problema surge cuando este tipo de alimentos se convierte en una constante y desplaza a opciones más nutritivas. La clave está en mantener una alimentación variada, donde lo ocasional no se vuelva habitual.

Un estudio reciente del Journal of Nutrition (agosto 2025) señala que el consumo moderado de alimentos fritos, dentro de una dieta rica en frutas, verduras y cereales integrales, no se asocia con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.

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