Representación molecular del formaldehído en tres dimensiones, relacionada con resistencia insulínica, memoria y complicaciones de la diabetes.
Formaldehído en la dieta acelera resistencia insulínica y deterioro cognitivo

Formaldehído en la dieta acelera resistencia insulínica y deterioro cognitivo

Investigadores reportan que prácticamente todos los pacientes con diabetes muestran concentraciones elevadas de formaldehído en sangre, cerebro y órganos periféricos.

Esta sustancia, conocida por su uso industrial, surge tanto de fuentes externas como internas del organismo y se ha asociado con la progresión de la resistencia insulínica. El hallazgo coloca a la dieta en el centro del debate sobre cómo pequeños compuestos pueden desencadenar efectos a gran escala en la salud metabólica.

Cómo impacta el metabolismo

El formaldehído altera la estructura de la insulina e interfiere con su unión al receptor celular. Con ello reduce la eficacia del sistema que regula la glucosa y promueve un círculo vicioso en el que niveles altos de azúcar inducen mayor producción de formaldehído y este intensifica la hiperglicemia.

Al mismo tiempo, afecta el sistema nervioso al bloquear mecanismos neuronales relacionados con el aprendizaje y la memoria, lo que incrementa el riesgo de deterioro cognitivo en personas con diabetes.

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Fuentes externas e internas

El compuesto aparece en alimentos procesados, envasados o sometidos a cocción intensa. También se genera dentro del cuerpo a partir del metabolismo de nutrientes como fructosa, colina y creatina.

Cuando la enzima ALDH2 presenta mutaciones, la capacidad de eliminarlo disminuye y el impacto se vuelve más severo. Estos factores combinados explican por qué algunos individuos enfrentan un mayor riesgo.

Nuevas rutas para mitigarlo

Diversos estudios sugieren que compuestos naturales como el aceite de semilla de calabaza o la trigonelina del fenogreco ayudan a neutralizar sus efectos. A esto se suman terapias farmacológicas ya conocidas, entre ellas la metformina y los ácidos grasos omega 3, que actúan como agentes capaces de atrapar formaldehído. El potencial es amplio y abre un campo emergente de investigación.

Un dato reciente refuerza la magnitud del problema. La exposición acumulada de formaldehído puede aumentar hasta 40 por ciento el riesgo de complicaciones diabéticas graves según modelos preclínicos.

 

Este artículo refleja los hallazgos de una investigación y no sustituye la orientación clínica. Siempre resulta recomendable consultar con un médico antes de tomar decisiones relacionadas con la salud.

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